jueves, 28 de octubre de 2010

Cuando caen gotas.

Qué se supone que tengo que hacer cuando el que te está hablando te salpica de saliva cada vez que abre la boca...puajjjjjj, y mira que mantengo las distancias, pero nada siempre se arrima. A caso tengo que sacar el paraguas o decirle que ya me he duchado por la mañana...ya está, la solución no puede ser otra mas que correeeeeeer, esconderme y huir cada vez que el sujeto en cuestión me venga a atacar.

3 comentarios:

  1. Bueno, es peor aguantar una halitosis ajena, como me ocurre a veces. ¡Sé un poco comprensiva con el tipo de la saliva, mujer!

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  2. ¿Compren qué?...que va, que va, la huída es la mejor solución.

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  3. ¡Ay, qué radical eres en tus soluciones! Pero si el hombre no lo hace aposta, seguro que ni se da cuenta.
    Es más, a mí alguna vez me ha ocurrido de escapar alguna mínima gota de saliva de mi boca, sobre todo si hablo después de haberme reído mucho. Debe ser que el buen humor activa mis glándulas salivares o como se llamen.
    Pero no te preocupes, que la saliva no se contagia a través del blog, jejeje.

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